Sunday, June 22, 2008

No vamos a dejarlas irse nunca

Gloria respondió al teléfono:
-Dígame.

-No vamos a dejarlas irse nunca. ¡Gusanas de mierda!- Y una carcajada sonó en el teléfono.

Todos los días llamaban desde hacía varias semanas. Ya tenían la visa para irse a Canadá, pero no las dejaban salir en represalia porque Mario se había quedado en un viaje que él mismo se había inventado.

Marilín lo había oído y vino a preguntar.

-Son ellas otra vez. ¿Verdad?

-No hagas caso- dijo la madre.

-Si vuelven a llamar voy a salir yo y …- El timbre del teléfono la interrumpió.

Marilín descolgó pero no respondió. Se quedó oyendo, tratando de identificar algún sonido que delatara la identidad de las agresoras. Pero no lo logró. Al cabo de unos minutos la misma frase:

-No vamos a dejarlas irse nunca. ¡Gusanas de mierda! -Y luego la carcajada que hería como un puñal.

Marilín, roja de ira, empezó a gritar todas las ofensas que conocía. No le importó que su madre estuviera presente. No le importó que los vecinos oyeran. Gritaba con todas sus fuerzas:

-¡Abajo Fidel! ¡Abajo esta mierda de comunismo! ¡Déjennos irnos hijeputas!

Tiró el teléfono con fuerza y se desplomó llorando de impotencia mientras del otro lado las carcajadas histéricas seguían sonando.
Tres años duró la tortura.

Aun hoy, después de quince años viviendo en libertad, las carcajadas siguen sonando en su cabeza y no le permiten perdonar a sus verdugos y retornar a la normalidad.

5 comments:

A Cuban In London said...

Hola, Al, lograron lo que se proponían, desetabilizarlas emocionalement. Duele más cuando se hace de cubano común y corriente a cubano común y corriente. Porque no todo el mundo trabaja para el estado. Están aquellos que hacen el trabajo del estado porque creen en el estado, sin embargo no están en la nómina de pago.

Que una persona tenga la autoridad de decidir el futuro de uno, duele, ya sea en Cuba o en USA.

Gracias por este artículo tan doloros, pero cercano a nuestra realidad.

Saludos desde Londres.

Aguaya Berlín said...

Triste....... y quizá ahora esas mismas voces están afuera, quién sabe... Hay tantas cosas que no se olvidarán nunca...........

lola said...

Eso de las llamaditas... mira a mi mamá se pasaban el día y la noche llamando para fastidiarla, ella se imaginaba quien era, y un día urdió su venganza, consiguió prestado un silbato y a la siguiente vez que llamaron preguntando por la misma bobería de siempre, le pegó un pitido al teléfono, que a la persona que estaba al otro lado le fastidió el oído, se enteró de eso porque un familiar del molestón se lo comentó, claro que no sabían a que se dedicaba el angelito, y mi madre se quedó muy tranquila, porque ¿que iba a hacer esa persona, denunciarla? Mi mamá combatió con las mismas armas que usaban contra ella. Esa viejita, es tremenda.
Un saludo,

Aguaya Berlín said...

Lola, tu mamá sí que era tremenda! No se me olvida tu post donde tira por la ventana en cubo "bautizado"...

Al Godar said...

Cuban Ese odio irracional lo tendremos que sacar ahora del corazón de todos los cubanos para poder hacer un país habitable en democracia.
Aguaya. Hay algunos que endan afuera "en silencio". Hay otros que se aburrieron de pasar trabajo y se fueron a vivir mejor afuera. Pero me consuela pensar que ni unos ni otros son mayoría.
Lola. Yo imaginaba que lo de Marilín no era una excepción, pero no sabía de ningún otro caso. Ahora veo que era común lo de las llamaditas.
Gracias por la visita y los comentarios.
Saludos,
Al Godar