Tuesday, February 3, 2009

El camión


La guagua de las 9 acababa de irse con la gente colgando por fuera. La próxima debía pasar a las cinco de la mañana.
El silencio y el pesimismo se fueron acomodando en la oscuridad hasta que ya no se veía ninguna esperanza. Todo parecía indicar que íbamos a tener que dormir en el parque o virar para el campamento. Quedamos 20 o 30 esperando un milagro.
Y efectivamente, hacia las 11 llegó un camión.
Me encaramé por la rueda y logré meterme de cabeza por la ventana. El resto de la gente fue subiendo poco a poco a medida que iban logrando deshacer el nudo que habían formado en la escalera.
La última que subió fue una viejita con dos jabas y un niño de unos dos años. Nadie la vio porque ya todos estaban dormidos.
No me quedó más remedio que darle mi asiento.


Foto: Divirtiéndose en la loma de Ste-Julie en invierno.

8 comments:

Jorge Salcedo said...

Otro de primera. La verdad es que entré al penúltimo párrafo temiendo un poco por ti, pensando que el cuento se quedaba en nada, pero ahí mismo, con las tres últimas oraciones, todas las piezas caen en su lugar. La vieja con el fiñe subiendo de última, todo el mundo dormido ipso facto, o haciéndose, y el más despierto, que subió primero, pagando por su vigilia.

Al Godar said...

Salcedo;
Alguien tiene que despertarse y nada más lógico que sea el más rápido.
Aunque el gobierno nos trate como animales tenemos que conservar la condición humana.
Te agradezco tu visita y tu amable comentario.
Al Godar

Alba said...

Al:

Bueno, buenísimo ¡Como me gustan estos corticos tuyos! Son como el café expreso: bien cargadito. Por lo mismo, aún después de cierto tiempo su sabor todavía se en prolonga en el paladar ¿Sabes?, opino que mi gran aprendizaje aquí en este país se reduce a eso: los factores externos ciertamente influyen, pero la naturaleza humana es la misma en todas partes. Por suerte para este mundo, siempre quedan algunos pocos locos con "el corazón central" intacto.

Saludos,

Isbel

A Cuban In London said...

Otra excelente vin-eta cubana. Muchas gracias, Al. Ese ultimo parrafo me devuelve el alma al cuerpo.

Saludos desde Londres.

Aguaya said...

Al no nos decepciona: es un hacha con los cuentos extra cortos :-)

Puchungurria said...

Menos mal que estabas en ese camion, pobre viejita.
ha chico que sentimiento me dado este cuento y nosotros estamos bien en eso de la caballerocidad yo he visto en otros paises que las viejitas, las mujeres embarazadas o cargando ninos estan paradas y los machangos no dan el asiento, me he tenido que levantar yo. Terrible.

Puchungurria said...

oh my... que error! caballerosidad, pus si de caballeroso, sorry ya sabes que el nino me tiene cansada jajajaa
Saludos mi querido Al.

Yuya said...

Muchos no han perdido esa gentileza y educaciòn que tienes tù, aquì en Italia la gente no se duerme ni se hacen los desentendidos, simplemente te miran a los ojos y es como si no te hubieran visto que estàs embarazada. Gracias a los asientos reservados por la ley, que aunque no los respetan, uno llega y planta al que te mira y le dice: permiso, y entonces puedes viajar tranquila, a pesar de que ponen carita y suspiran fuerte, ya te digo que le ronca la mandarina.
Caballerosidad ploretaria!

Saludos:)