Wednesday, July 9, 2008

Con el corazón en la mano

Verano en Guanabo al mediodía y ni una sola nube en el cielo. Treinta y seis grados a la sombra, pero no había sombra en ningún lado.
Los zapatos se pegaban en el chapapote derretido de la calle.
El asiento de la Verjovina estaba tan caliente que tuve que poner una toalla para cubrir el vinyl y protegerme en lo posible las nalgas. Partí loma arriba y a los pocos minutos volaba por la Vía Blanca rumbo a La Habana. El aire aunque caliente, me secaba el sudor y daba la sensación de frescura.
Allá abajo a la derecha, el mar azulito. A la izquierda, la hilera de carros que venían de frente. Detrás de mi, una Emezeta se acercaba rugiendo furiosa. Cuando me pasó por el lado los tres nos quedamos mirándonos. Ellos como quien mira a una cucaracha. Yo, con la envidia por aquella moto mucho más potente que les permitiría llegar a la Habana al menos un cuarto de hora antes. La muchacha que iba detrás, iba con bikini y un pulovito blanco sin mangas. Era jovencita, rubia y bonita y no escondía su alegría. Probablemente era su primera escapada en moto.
Allá alante los carros que se alejaban rápidamente loma abajo. La rubita aún estaba mirando hacia atrás cuando el almendrón de alante frenó de pronto, probablemente para recoger a algún conocido que pedía botella. Por eso no pudo ver que la Emezeta tiró un corte para evitar al almendrón, ni el Lada rojo que venía de frente y se pegaba mucho al centro huyéndole a un bache. Probablemente fue mi cara de espanto lo que le avisó que había un problema allá alante. Cuando viró la cabeza hacia delante y vio que no había más de medio metro de espacio para pasar entre los dos carros, se asustó e hizo un movimiento brusco que desestabilizó la Emezeta. Fueron a parar los dos contra el parabrisa del Lada rojo. Afortunadamente yo pude parar la Vierjovina antes de chocar con lo que quedaba del cuerpo destrozado de la rubita tirada en el medio de la Vía Blanca, pero en el último momento, perdí el equilibrio y me caí sobre su cuerpo ensangrentado. Al incorporarme sentí que mi mano derecha se apoyaba en algo húmedo y caliente que aún latía espasmódicamente.

15 comments:

Güicho said...

¡Coño, Al! Me agarraste fuera de base. Estás hecho un ácido de la narrativa blogométrica.

Aguaya Berlín said...

...y no se te ha olvidado hasta hoy, ni se te olvidará...

Murió la muchacha?

Aguaya Berlín said...

...quiero decir, te apoyabas en su pecho? o solo en el órgano??

Al Godar said...

Gûicho:
Aqui hay que venir siempre en zafarrancho de combate!
Aguaya
Ya en el momento en que yo llegué al lugar del accidente ya no había ninguna muchacha. Aquello era solo un manojo de huesos, carne magullada, sangre, el vidrio del parabrisas, pedazos de la moto y del Lada, etc. No creo que la hayan llevado siquiera al hospital. El corazón aún estaba dentro del cuerpo, mas o menos a la altura del ombligo.
El chofer de la moto había atravezado de cabeza el parabrisas Una parte de su cabeza había penetrado a travez del timón y la otra estaba incrustada en el pecho del chofer del Lada, que también estaba muerto. Había otro pasajero que salió ileso.
Nunca más he vuelto a montar en moto.

A Cuban In London said...

Al, bro, menos mal que habia comido ya un par de horas antes. Vas a tener que poner 'disclaimers' como los que ponen en CDs donde hay malas palabras y alusion al sexo :-). en serio, ahora, digo como el guichongo, tela comiste, barbaro y si no hubiera sido porque lei la respuesta tuya a agu, hubiera pensado que era ficcion. Aunque sabiendo como es Cuba y como maneja, no se puede dudar de historias como la que relatas.

Saludos desde Londres.

lola said...

Al, muy bueno el relato aunque un poco gore. Odio las motos, un primo de Julio se mató con 17 años, la familia quedó destrozada.
Saludos!

Antonio said...

Ja ja ...
No sabía que podía hacer tanto calor en Cuba.

Cambiando motocicletas por dromedarios, me siento como en mis mejores días de servicio militar en El Aaiún.

Pero... siempre hay un pero: recuérdese la muerte de Lorenzo de Arabia. Más vale tarde que nunca.

Saludos desde la veredita :)

GeNeRaCiOn AsErE said...

bertolt brecht decía, que no hay mejor teatro que ese de quien repite a su modo, la historia de un accidente. ¡Buen teatro! Además, cuantos recuerdos… Aprendí a manejar moto en una jawa 350 de dos tubos, yo creía que aquello era una alfombra. La transición de la Jawa para el speed byke es atroz… Me imagino la diferencia entre el speed byke y la Verjovina… eso da para otro cuento.
nos vemos , tony.

Bauta said...

Coño Al, me vas a hacer vender mis dos cohetes!!!!...La verdad es que coger por el FDR en mi Honda F3, con el tráfico a millón y tu historia en la cabeza me pone la carne de gallina…

ACRey said...

Bravo¡ Has pensado en escribir ficción?

Betty said...

Terrible! no comments que estoy en shock, te iba a preguntar si te pasó de verdad pero ya veo que sí;-((( pobre rubita y pobre chofer del Lada

Al Godar said...

Cuban
Si supieras que en realidad pensé poner el disclaimer... no se ni porqué no lo puse. Realmente lo merecía.
Disculpen todos.

Lola
Yo tambien estuve un par de veces a punto de perder la vida en accidentes de moto. Lo mismo le pasó a mis hermanos. En Cuba en esa epoca era como en el oeste, no se respetaba mucho la vida. Los accidentes de transito eran una epidemia.
Antonio
Pues si que hace calor en Cuba.
Acabo de visitar tu blog y me gusta lo que escribes.
Aseres, Bauta
Aqui es mucho más seguro andar en moto y a veces me gustaría tener una, pero no acabo de decidirme. Mi mujer encantada con mi indecisión.
ACRey
Antes yo escribía cuentos. Si logro encontrar donde los tengo voy a postearlos.
Bety
El chofer de la MZ tambien dejó sus despojos en el accidente...

Muchas gracias a todos por la visita y los comentarios.
Saludos,
Al Godar

Hilda Clerge said...

Cojollo Al...drama purisimo....y si fue real fue mucho mas que eso seguro noches de pesadilla una que otra vez...estaba de vacacione sya regrese y ahora voy a mi periodo serio...sera algo como yo empplazo no yo acuso...cambios..prrrrrrrrrrrr

willi said...

..que fuerte eso y que bien redactado me recordo tambien mi accidente , estando en belgica se me enrredo la moto y fuy rodando un tramo muy grande sobre el pavimento frio como hielo me safe la clavicula y jamas he montado moto otra ves....

Yo soy Medea said...

Diiiooosss! ojala sea solo una historia escapada de tu mente!!!