Friday, September 21, 2007

El remate

En el último tiempo del partido yo había tenido poco que ver con la pelota. Una sola vez me tocó el saque. Los tantos cayeron uno tras otro. Ganábamos fácilmente y sin esfuerzo. Gerardo pidió un tiempo para hablar con nosotros y allí mismo fue cuando Marisol me dijo que tenía que irse y que me esperaba a las 8 como de costumbre. Me besó fugazmente en los labios y me deseó que ganáramos.

De regreso al terreno, me di cuenta que estábamos jugando con el sol de frente, pero ya solo nos faltaban dos tantos para terminar. Un saque mal recibido del lado de allá. Tensión. La puntilla.

Otro saque. Esta vez contestan pero muy débil. La bola esta en nuestra parte. José Luis recibe y la eleva al centro. El Jimmy se mueve hacia el centro, pero Andrés lo interrumpe con un grito. Levanta la mano derecha hacia mi como preguntando. Le digo que si y me impulso. Se coloca bajo la bola y me hace un pase limpio. Carmelo se mueve nervioso a mi derecha. Froilán da un paso hacia atrás para dejarme a mí. Doy tres pasos y salto. Aquí está la bola al alcance de mi mano, a la altura de la net. Del otro lado saltan Juanito y Valle con las manos en alto, las palmas hacia la net y los dedos abiertos. Me miran a los ojos tratando de adivinar por donde voy a rematar. Se nota la ansiedad en sus caras. Se impacientan. Yo no se aún por donde voy a rematar, pero me gusta esa sensación de que ellos dependan de mi. Demoro la decisión hasta última hora. Ya llegamos los tres al punto máximo en el salto. Este es el momento apropiado para rematar. Miro a los ojos de Juanito. Está tenso. Si remato hacia la izquierda el que puede hacer algo es Valle. Lo miro y me parece que ya captó la idea. Es vivo Valle. Abre más los dedos y agita las manos como para distraerme. Miro a un punto en el terreno detrás de él, un poco a la izquierda, casi llegando a la línea lateral. Enrique se mueve rápido hacia atrás para cubrir esa área. Mi mano derecha se lanza hacia la pelota con furia. Las manos se agitan del lado de allá de la net. Herminio y Aurelio se lanzan desde atrás al punto que yo miraba. Entonces me doy cuenta que a la derecha, detrás de Juanito no hay nadie. Freddy esta muy lejos y no puede llegar. Detengo mi mano a unos 5 centímetros de la bola. La dejo que caiga un poco. Valle me mira sin entender. Puedo leer la pregunta en sus ojos: "Por que no remataste?”

La posición era cómoda. El pase en tiempo. El pase había sido aceptable. Y en el último momento me arrepiento. Ya casi llegaban nuestros pies al piso cuando mi mano derecha se mueve muy rápido hacia arriba y golpeo la bola brevemente con la punta de los dedos. Muy lentamente la bola se eleva unos centímetros sobre la net y se dirige hacia el otro lado. Entonces todos se dan cuenta. La bola va a picar allí un metro detrás de Juanito, que por entonces esta llegando al suelo. Su cuerpo se arquea desesperadamente hacia atrás, pero a sabiendas de que no puede llegarle. Valle estira su mano en una mueca de angustia e impotencia. La bola sigue su parábola inexorable y se va acercando al piso centímetro a centímetro. Allá a la derecha, fuera del terreno, Alfredo, que es el entrenador del otro equipo, consume la emoción a borbotones. Se inclina hacia adelante como para ayudar a detener la bola. Mira a todos sus jugadores y comprende que nadie puede hacer nada. Sabe que va a perder. No es nada nuevo. Lo sabía desde hace rato, pero el último tanto duele más que ninguno. Todos se han quedado congelados, como en una fotografía.

Mis ojos van siguiendo la bola que desciende del otro lado de la net. Ya va a golpear el piso. Hay un instante de silencio inusual y de repente todos estallan en gritos.

La punta de mis pies contacta con el piso. Me estremezco y caigo hacia delante. La bola choca contra el terreno y se deforma un poco.

Frente a mi, Valle también ha caído hacia delante. Sus manos buscan a tientas de que agarrarse y se enredan con la net. La pelota rebota y se eleva nuevamente. Valle y yo chocamos estrepitosamente. Siento el golpe en la boca. Rodamos por el piso. La pelota vuelve a rebotar un par de veces y luego sale del terreno. Ya nadie trata de golpearla. Todos están muy agotados. Norma grita algo y la gente se ríe allá en el banco.

Andrés, José Luis y el Jimmy gritan y se ríen. Froilán se come las uñas y Carmelo limpia sus espejuelos y se los pone.

Valle se faja con Freddy que debía estar cubriendo esa zona. Aurelio señala alternativamente al sitio en el que cayó la bola y el lugar donde el estaba, y le grita a Herminio que no acaba de entender que culpa pudo haber tenido él. Enrique mira hacia todos lados como tratando de justificar algo. No hace falta. Nadie le hace caso. Alfredo suena el silbato y va a quitar la net para guardarla. Su cara está seria. Triste quizás. Comienzan a circular de mano en mano, botellas de refrescos, toallas y camisas. Yariel va a buscar la pelota y la trae golpeándola contra el piso. Se la da a Gerardo que la guarda en su guartico. Allá va también la net.

Yo me quedo un momento en el piso mirando como todo se transforma. Andrés viene a felicitarme por la jugada. A lo lejos veo a las muchachitas que se peinan. Me incorporo. Salgo dando tumbos. Me duele el labio superior. Me paso la mano por la boca que sangra ligeramente.

2 comments:

General Electric said...

Muy buen efecto de cámara lenta!!! Crea ansiedad en el lector...

Al Godar said...

Es muy viejo. Lo escribí hace cuarenta años.
Hace unos dias cambié algunos nombres para postearlo, pero es básicamente lo que escribí entonces.
Gracias y saludos...