Thursday, July 31, 2008

Yo boxeé con el Kid chocolate.


Yo boxeé con el Kid chocolate.
Cuando él tenía más de 50 años y yo apenas 10.
El tenía los puños cerrados alrededor de unas peloticas de goma que apretaba constantemente para espantar la artritis y los brazos descansaban a lo largo del cuerpo.
Su pelea consistía en esquivar mis manotazos. No podía cubrirse con las manos ni mover los pies, pero podia mover el torso y la cabeza. Mi tarea era fácil. Solo tenía que tocarle la cara y me ganaba un peso. En aquella epoca un peso era un baro largo.
Perdí.
Ya dije que él estaba borracho?

Wednesday, July 30, 2008

El lugar de donde vengo


El lugar de donde vengo
No tiene playas doradas
Ni montañas encumbradas
En nubes de alto abolengo

Tiene bellos corredores
Alfombrados con buen gusto
Pero se vive con susto
entre infundados temores

Que un dia no te necesiten
o reduzcan la plantilla
Y te quedes sin la silla
Por la que tantos compiten

No se permite relajo
Ni tiene fiestas ruidosas
Siempre es con orden la cosa

Porque vengo del trabajo!

Sunday, July 27, 2008

Mont St-Bruno

Hoy fuimos al Monte St-Bruno. Es una lomita de unos doscientos metros de altura que se encuentra a unos 20 km al este de Montreal. Como las otras colinas Monteregianas regadas entre los montes Apalaches y los Laurentianos, contrasta fuertemente contra las llanuras del valle del río San Lorenzo.

Llama la atención que Monte St-Bruno alberga cinco lagos que ocupan casi la mitad de la superficie de la loma. A diferencia de otras lomas más al este, su origen no es volcánico sino que debe su origen a la erosión glaciar.

Como los lagos se encuentran tan altos, el agua se infiltra y riega las laderas que se encuentran cubiertas de una exuberante vegetación y una fauna abundante que incluye venados, castores, ardillas, marmotas, aves y muchísimos turistas.

Para atender a estos últimos y recaudar los ingresos provenientes de las entradas al parque, el gobierno a organizado un centro de servicios, una de cuyas principales funciones es obligarnos a dejar los autos en el parqueo y subir cuesta arriba para que hagamos ejercicio. No hay nada que enorgullezca más al gobierno de Québec, que poder ostentar una población físicamente apta y visualmente diferente de los barrigones americanos.

Por eso tuvimos que subir la loma caminando. Seis kilómetros. Y para ponerle la tapa al pomo, no tiene ni una puñetera cafetería allá arriba. Eso nos obligó a llevar una jabita con jugos y refrescos. Y la cámara fotográfica, que aunque no la exigen, es de todas formas obligatoria.

Eso nos sirvió para documentar que había infinidad de hongos de colores, un venado, una ardilla, un ciempiés y un pescado como de cuatro pulgadas en el Lago del Molino.

Aquí dejo constancia:














































Saturday, July 26, 2008

Hoja seca

Hace un par de dias vi una foto de una hoja seca en el Blog de Ivette que me impresionó mucho.
Aqui va mi versión.

Si, es envidia...

Tuesday, July 22, 2008

Octubre

Apenas faltan unas semanas para Octubre y observo con preocupación como los rusos quieren poner aviones estratégicos en Cuba para equilibrar (a su manera) la instalación de bases de la OTAN cerca de Rusia. Lógicamente, a los americanos no les gusta eso y ya están advirtiendo que eso sería “cruzar la línea roja”.
Afortunadamente, nosotros tenemos la experiencia de hace 46 años.

Confió en que el gobierno de Cuba no se preste a esa irresponsable aventura y deje el papel protagónico a Chávez que parece estar interesado en ese tipo de alianza con los rusos.

Tuesday, July 15, 2008

Blanche de Chambly

Los primeros colonos franceses que lograron aprender a sobrevivir los duros inviernos en Québec, pronto empezaron a moverse por los ríos explorando los alrededores. Los que partieron hacia el sur por el río Richelieu, descubrieron a pocos días de camino, un lago precioso. Algunos se embullaron a quedarse y construyeron en su orilla un pueblo al que llamaron Chambly. Con el tiempo Chambly devino un punto importante de comunicación entre la nueva Francia y las colonias inglesas y tuvieron que construir un fuerte para defenderse de los ataques de los indios primero y de los ingleses después. Actualmente el fuerte es un museo que expone la vida y costumbres de los primeros pobladores, la historia de la conquista y la formación de Québec y Canadá.

Con una magnífica vista a los rápidos del río, y rodeado de abundante vegetación en verano, resulta un lugar agradable para pasar un día de descanso.
Antes de irse a casa por la tarde, uno debe llegarse al restaurante “Fourquet Fourchette”, que está casualmente al lado y tomarse una cerveza en un ambiente que simula la Nueva Francia del siglo XVIII. Es muy popular la turbia “Blanche de Chambly”, considerada como una de las mejores cervezas de Québec.

¡Ah: La buena vida en verano!

Wednesday, July 9, 2008

Con el corazón en la mano

Verano en Guanabo al mediodía y ni una sola nube en el cielo. Treinta y seis grados a la sombra, pero no había sombra en ningún lado.
Los zapatos se pegaban en el chapapote derretido de la calle.
El asiento de la Verjovina estaba tan caliente que tuve que poner una toalla para cubrir el vinyl y protegerme en lo posible las nalgas. Partí loma arriba y a los pocos minutos volaba por la Vía Blanca rumbo a La Habana. El aire aunque caliente, me secaba el sudor y daba la sensación de frescura.
Allá abajo a la derecha, el mar azulito. A la izquierda, la hilera de carros que venían de frente. Detrás de mi, una Emezeta se acercaba rugiendo furiosa. Cuando me pasó por el lado los tres nos quedamos mirándonos. Ellos como quien mira a una cucaracha. Yo, con la envidia por aquella moto mucho más potente que les permitiría llegar a la Habana al menos un cuarto de hora antes. La muchacha que iba detrás, iba con bikini y un pulovito blanco sin mangas. Era jovencita, rubia y bonita y no escondía su alegría. Probablemente era su primera escapada en moto.
Allá alante los carros que se alejaban rápidamente loma abajo. La rubita aún estaba mirando hacia atrás cuando el almendrón de alante frenó de pronto, probablemente para recoger a algún conocido que pedía botella. Por eso no pudo ver que la Emezeta tiró un corte para evitar al almendrón, ni el Lada rojo que venía de frente y se pegaba mucho al centro huyéndole a un bache. Probablemente fue mi cara de espanto lo que le avisó que había un problema allá alante. Cuando viró la cabeza hacia delante y vio que no había más de medio metro de espacio para pasar entre los dos carros, se asustó e hizo un movimiento brusco que desestabilizó la Emezeta. Fueron a parar los dos contra el parabrisa del Lada rojo. Afortunadamente yo pude parar la Vierjovina antes de chocar con lo que quedaba del cuerpo destrozado de la rubita tirada en el medio de la Vía Blanca, pero en el último momento, perdí el equilibrio y me caí sobre su cuerpo ensangrentado. Al incorporarme sentí que mi mano derecha se apoyaba en algo húmedo y caliente que aún latía espasmódicamente.