Afortunadamente 23 de los 25 cubanos que se lanzaron al mar en Santa Cruz del Norte salieron con vida de la espeluznante aventura en que se vieron involucrados el 22 de diciembre del 2007. Lamentablemente, otros dos cubanos pagaron con sus vidas.
Hay dos puntos a los que quiero referirme:
1-¿Por qué el gobierno cubano no informó antes la noticia?
2--¿Quien es responsable de que tantos cubanos arriesguen su vida de esa forma?
El primer punto es bastante fácil: Al gobierno cubano le convenía guardar el secreto y esperar a que los medios de información de otros países arriesgaran alguna hipótesis incorrecta para “desenmascarar las mentiras del imperialismo”.
Lo injusto es que el sufrimiento de los familiares y amigos de los involucrados se prolongó innecesaria y cruelmente. Y se nos escamoteó a todos la información a la que tenemos derecho.
El segundo punto ya es más difícil. Es cierto que, como dice Granma, la ley de ajuste cubano estimula irresponsablemente la emigración ilegal, pero esa no es la causa del problema. Los cubanos tratan de emigrar hacia cualquier lado, sin mirar si hay leyes que los favorezcan o no.
Los gobernantes de Cuba y Estados Unidos debían revisar la política migratoria y todos los demás aspectos de las relaciones bilaterales como adultos.
Por otro lado, ese tipo de salida ilegal no es “un instrumento del gobierno de los Estados Unidos para derrotar la revolución” sino una salida desesperada de los cubanos para lograr la reunificación familiar, para escapar a la represión en Cuba o simplemente en busca de condiciones de vida que millones de cubanos considera decorosas.